Emociones...¿negativas?
- Marian Sejas

- 21 jun 2020
- 2 min de lectura
Las emociones han sido, durante mucho tiempo, calificadas como positivas o negativas. Sin embargo, esa connotación se la damos nosotros desde nuestra interpretación.
El reconocer el para qué de cada una de ellas, nos conecta con el propósito y las posibilidades que nos abren.
Te cuento acerca de las más “conocidas como negativas” y te invito a que puedas hacer lo mismo con cada una que puedas reconocer en vos.
Rabia/Ira - Surge desde el juicio de injusticia. Algo sucede que choca con mis valores y con lo que creo correcto. A partir de ella, puedo reconocer quien soy y quien no quiero ser. Me invita a cambiar algo que no funciona.
Sin embargo, sostenerla como un estado de ánimo en el tiempo, me lleva a ver la vida como injusta, donde estoy al borde de la “explosión” y lastimo a otros en mi entorno.
Miedo - Aparece desde el juicio de la pérdida. Aquello que valoro y quiero, se puede ir, lo puedo perder.
Escucharlo nos previene. Nos mantiene en una sana alerta y en sensación de seguridad.
Pero si lo atravesamos en exceso, el mundo se vuelve un lugar peligroso, donde no me arriesgo por miedo a las pérdidas.
Tristeza - El juicio que la dispara es el de lo ya perdido. El conectarme con esa ausencia.
Si la escucho y la habito, me puedo conectar con mis valores y aquello que me importa pero que ya no tengo. Acompaña desde el silencio. Y cuando hace su trabajo, se corre y da paso a la alegría.
Mantenerme en este estado, me cierra posibilidades de conocer y aprender, ya que se puede perder en cualquier momento. Va de la mano con el miedo.
Culpa - A través de ella, gestionamos nuestra identidad, nuestros valores, nuestros principios. Cuando rompo alguno de ellos, aparece esta emoción para alertarnos de que estamos yendo contra quienes somos.
Sin embargo, el exceso de ella, nos lleva a una vida donde todo tiene una carga por la que me castigo.
Vergüenza - A diferencia de la culpa, la vergüenza actúa sobre lo que públicamente es aceptado. Cuando hago algo, que no coincide con lo que la sociedad espera de mi.
Debemos detectar que esas voces que escuchamos del afuera, no sean tomadas en exceso, creyendo que es vergonzoso algo que me da felicidad y que no atenta contra el bienestar de ninguna otra persona.
¿Te conectas con estas emociones?
¿Qué pasa cuando las sostenés más de lo necesario?
¿Qué posibilidades aparecen a partir de estos datos?
¿Cómo elegís relacionarte con ellas de ahora en más?
Te invito a desafiar tu relación con ellas, potenciarte desde ellas y lograr nuevos objetivos en la vida que te propones tener.

Comentarios